Mírate a los ojos

Caminé sobre Cristales para Florecer

Que poco se habla, y que necesario me parece, de lo mucho que duele quererse y aceptarse. Cuántas espinas se encuentran en el poderoso viaje hacia el amor propio ¡Si! Es así. No puedes más que aceptarlo. No existe el camino mas corto. Y créeme si te digo que durante mucho tiempo lo había intentado todo. Hace tiempo tenía la autoestima y la seguridad por los suelos. Honestamente, siempre luché contra mi mismo. Buscando unos cánones de belleza que no van conmigo, o que se basan en un imposible. Por mucho que digan que «siempre queremos lo que no tenemos». Cuánto antes aceptas lo que tienes, antes puedes empezar a disfrutarlo.

Cuanto mas luchas contra ti mismo. Más te rechazas. Más te empequeñeces. Y eres más frágil frente a cualquier depredador emocional.

Hace un tiempo decidí Iniciar ese camino hacía el Amor Propio. Descubrirme. Estar a gusto conmigo mismo. Llamé a ese proceso “Camina Sobre Cristales”, como lleva uno de mis aceites de Grita el Silencio de nombre. Así es el camino hacia nuestro interior. Punzante, incómodo y doloroso.Cuesta aceptar que tengo la nariz un poco torcida. Que no soy tan alto como me gustaría. No tengo los ojos grandes. Y así sucesivamente. Hay que ponerse frente al espejo. “En Pelotas”. Y observarte cada día de arriba abajo. Eso hice yo. MIRARME. Y hacer las paces con todo eso que no me gustaba demasiado.

Era un camino desagradable. Que quería hacer sin ayuda. Por mi mismo. Fue en ese momento cuando me acordé del aroma más exquisito, refinado y amoroso de todos los aceites del mundo. La reina de todas las flores. LA ROSA. Tiene la capacidad de invertir el victimismo. Pasas de victima a superviviente. No es lo mismo, te lo aseguro. Una victima yo la veo como alguien indefenso, débil el cual está sometido a un agresor. Un superviviente es alguien que lucha por situaciones difíciles y sale victorioso. Al menos en mi cabeza suena así. Invertir el victimismo es muy importante. Hay que hacerlo. Y dejar de evitar. Asumir y aceptar como somos. Y la rosa es un gran aliado para ello. Endulza, arropa y te abraza en ese momento de soledad y vulnerabilidad.

Me puse manos a la obra. Hice una mezcla de aceites vegetales puros y le añadí unas gotas de aceite esencial de Rosa de Bulgaria. Todas las noches, antes de ir a dormir, me ponía frente al espejo. Me miraba fijamente a los ojos. Hacía mucho tiempo que no me fijaba la mirada a mi mismo. Y me colocaba mi aceite de rosa en cara, cuello y pecho. Con mucho cariño. Disfrutando de ese “momento” y de ese contacto. (Repetía lo mismo por las mañanas). Respiraba ese aroma exquisito profundamente y le permitía endulzarme. Dejaba la mente absolutamente libre y fluida. Sin bloquearla. Y garantía que al principio se iba hacia recuerdos no demasiado agradables. Pero yo ya no quería huir de nada. Me permití sufrir. Y te prometo que me sentía absolutamente acompañado por el aroma de la rosa. Respirar el dolor. Respirar un mal recuerdo. Respirar una mala sensación. No es lo mismo respirarlo solo. Que respirarlo con esencia de rosa de damasco. Es otro nivel de respiración. Si nunca lo has probado. Te animo a hacerlo.

Poco a poco empecé a disfrutar mucho de esas dos citas diarias conmigo mismo. 15 minutos por la mañana. 15 minutos por la noche. ¡Ponle atención! De las 24 horas que tiene el día. Estamos hablando de 30 minutos de poner atención solo a nosotros mismos. ¿Por qué me había abandonado? ¿Como no iba a disponer de media hora al día para mi mismo? Y fue a partir de aquí cuando mentalmente pensé literal : “ Pero que co**nes! ¿Que puede ser más importante que yo mismo?

Retomar esta relación tan bonita conmigo mismo. Me llevó a querer pasar mas tiempo conmigo. Y el sentimiento de soledad empezó a evolucionar. Era divertido. Relajante. ¡Productivo! Dios mío. Jamás había sentido tanto poder. A partir de ahí empecé a re-conectar con más y más aromas. Teniendo citas con muchos de ellos. A tener nuevas aficiones, carácter, gustos.

No te negaré que el mundo que te rodea no entiende ese cambio interior. Te conocen de hace demasiado tiempo. Más bien creen que conocen a tu verdadero yo. Llevan muchísimos años juzgándolo. Entonces para ellos todo es fingir. De repente te ven bien y, claro, no han caminado sobre cristales y… Es mas fácil pensar que finges sentirte bien. Aunque no te lo dirán a la cara mirándote a los ojos, déjate. Será un cuchicheo escondido en lugares dónde las paredes siempre escuchan. Y ahí es dónde entra poner limites para proteger esa relación tan bonita que mantienes contigo mismo. Ahí es cuando te empiezas a preguntar todo el tiempo. ¿Esto me aporta? ¿ Esto lo quiero en mi vida?

La relación más bonita, es la que puedas tener contigo mismo. Pero como cualquier otro tipo de relación no es un camino de unas semanas y listo. Hay que mantenerla, hay que cuidarla. Hay que prestarle atención toda la vida. He comprendido que el primer paso para poder ABRIRTE AL AMOR ES AMARTE A TI MISMO PRIMERO. Siendo frágiles le damos el poder a otra persona de destruirnos con un soplido. Somos una sirena llamando a amores tóxicos. Una vez escuché que amar es muy sencillo, es saber que tienes el poder de destruir al ser amado y nunca usarlo. Ahí lo dejo. Podemos abrir debate en los comentarios del post.

Se que la imagen está enorme. Pero es tan bonita, tan expresiva que me voy a permitir el lujo de dejarla a gran tamaño para que la puedas mirar y que luego me cuentes. ¿ Qué sientes al verla?

 

Fue a partir de esta vivencia que tuve claro que en mi marca de cosmética no iba a faltar un aceite de rosa. Así como ahora no faltaba en mi vida. Uno bonito, bueno, amoroso y de calidad. Que pudiera abrazarte como me abrazó a mi. No voy a hacerte una súper explicación sobre ello. Parra ello está la web comercial www.gritaelsilencio.com donde puedes encontrar información sobre ello. Te seré sincero. “ Camina Sobre Cristales” es un aceite creado como un regalo para mi mismo. Es el regalo más bonito que he podido hacerme. Toda la vida podré dormir abrazado al aroma más exquisito del planeta. Aunque no me sabe mal compartirlo.

 

Gracias por leerme. Nos vemos pronto. Cuídate, y que mi León siempre te acompañe.

Jaume Pou – Un pez.

 

 

 

Deja un comentario