Hola. Por aquí de nuevo y con muchas ganas de dejar esta huella en el universo digital. Cierto es que últimamente escribo poco, pero es que cuando no hay algo profundo que decir, hablar por hablar se me hace de relleno. Así que hoy… hablaré de la calma.

La que aparece después de la tormenta. La que parece imposible que algún día se vuelva presente. Y cuando llega… no sé bien cómo afrontarla.
PAZ.
Después del ruido, del caos manifiesto:
SILENCIO.
Momento de pausa. Quizás hasta monótono. ¿De reflexión, tal vez? ¿Por qué deseamos tanto la paz… si no sabemos qué hacer con ella cuando por fin la tenemos?
Esa es mi reflexión de hoy.
Y creo que es extrapolable a cualquier aspecto de la vida.
¿En realidad aprendemos a disfrutar de la lucha?
¿Aprendemos a sonreírle a la tormenta?
Transición puede ser una bonita palabra para definirlo.
Del latín transitio, que significa “paso” o “cruce”.
Es el proceso o estado de cambio de una etapa a otra.
No es un inicio ni un final, sino el puente entre ambos.
Y ahí, justo ahí, está la profundidad necesaria para afrontarla con ilusión.
Transito en la calma y me ilusiono con la creación de una nueva etapa.
Transitio.

Connectere.
Conectar.
Del latín connectĕre, que significa “unir, enlazar”.
Conectar es establecer un vínculo.
Es crear un puente entre dos puntos: personas, ideas, emociones, cuerpos, momentos, dimensiones.
El gran enlace de todo. El sentido, quizás.
No me gusta tratar mis conceptos como verdades universales.
Prefiero ese efecto sombrío de pregunta sin respuesta.
Con sorpresa… o no.
Conectar los momentos sin despedir los pasados.
Cruzar el puente.
Puede que la zona de confort sepa más conocida,
pero no tiene por qué saber mejor.

Es el momento de encender la llama.
Brillar.
Y si ya no hay tormenta…
¿qué sentido tiene seguir sonriéndole?
Y esa es la profundidad emocional que impregno en Grita el Silencio.
El trasfondo.
La esencia.
La intención.
Cosméticos con alma, digo. Así los siento.

Gracias por leerme, sea cual sea tu momento de connectere.
Conecta. Hasta con todo, te diría.
Sin pausa.
Respira. Conecta. Silencio.
Y que mi león siempre te acompañe en cada paso.
Jaume Pou – Un pez que siempre sigue nadando.
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