Un pez, un cangrejo y un León
Hola! Hola! Hola! ¿ Te puedes creer que estoy nervioso de escribir mi primer post? El primero siempre es importante. Lo recuerdas toda la vida. Pues como recordamos todas las primeras veces. Queremos estar a la altura. Quizás le ponemos demasiada expectativa y no sabemos disfrutarla. Que se yo. Venga, arranco.
He elegido para empezar una historia llena de magia. Casualidades,si quieres que las llame así. Momentos sin explicación. Sueños, intuiciones y verdades. Es la historia de como los imposibles de convierten en realidad. De como cuándo creemos que lo sabemos todo. Un León aparece de la nada y le da un giro radical a la historia. Hay un poquito de fantasía en ella, para contar mucha verdad.

Había una vez un PEZ en un río. Llevaba mucho tiempo nadando solo. Aunque le gustaba. Sobre todo amaba ser libre. Un día se encontró con un CANGREJO precioso, y se hicieron muy amigos. Tanto así, que se convirtieron en inseparables. El pez amaba y confiaba completamente en el Cangrejo. Se sentía acompañado y eso le hacía muy feliz. Un día, de repente. Sin esperarlo. El cangrejo levantó sus tenazas y sin dar explicación alguna le rompió las aletas y la cola al pez. Para que no pudiera nadar bien. Y desapareció. Sin más.
El pez se quedó solo y roto en el río. Estaba asustado. ¿Cómo alguien en quién confiaba tanto le podía dejar así? El pobre pececito nadaba como podía. Arrastrándose. Sin rumbo. Hasta que se perdió. Un día, el pececito vio a un León. Un León enorme. Precioso. Y se puso aún más triste. Pensó que al fin encontraba a alguien con quién compartir y que no podía salir del agua. Era imposible para él alcanzar a ese precioso León.
El León se acerco a beber al río, con calma y majestuosidad. Mientras bebía, puso su mirada en el pececito. Que lo miraba con cara de admiración y tristeza al mismo tiempo. Y de repente. Sin esperarlo. El León entró en el agua y le dijo: «Pez, puede que tu no puedas salir, pero yo si puedo entrar en el agua».
Ese momento cambió para siempre al pez. Descubrió que imposible es una acción que nos auto-imponemos y está muy lejos de la realidad. Tuvo que destruirle primero un cangrejo, para que un León le pudiera enseñar que la vida siempre nos reserva una bonita sorpresa cuándo menos lo esperamos.
El pez y el León ya nunca se separaron. Y como soy yo quién escribe este cuento, os garantizo que su historia siempre fue verdadera, sincera y desde el corazón.
Esta es la historia de como un León enseñó a un Pez a Gritar su Silencio

Vuelvo pronto. Cuídate mucho. Respira. Respíralo todo. Y que mi León siempre te acompañe.
Un pez.

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